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Comprar un coche que aún tiene un préstamo o un leasing
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Muchos coches se compran financiados o en leasing, y algunos se ponen a la venta antes de estar pagados. No es motivo para descartarlos, pero sí para respetar el orden en que cambian de manos el dinero y los papeles.
Titular no es lo mismo que propietario
En el permiso de circulación figura quién es el titular del vehículo, es decir, quién lo usa, lo asegura y paga sus impuestos. Quién es su propietario no tiene por qué figurar ahí. En un vehículo financiado, el banco puede tener derechos de garantía; uno en leasing pertenece a la empresa de leasing. En ambos casos, el titular no puede disponer de él por su cuenta.
Quien compra a alguien que no puede disponer del vehículo se arriesga a que el banco o la empresa de leasing lo reclamen más adelante. Si un comprador de buena fe está protegido, y hasta qué punto, lo regula cada país de forma distinta, y confiar en ello en caso de conflicto es la opción más cara de todas.
Leasing: el vendedor no es el propietario
Un vehículo en leasing pertenece a la empresa de leasing hasta que el contrato termina de forma ordinaria o se cancela anticipadamente. El arrendatario no puede venderlo; solo puede acordar con la empresa de leasing una cancelación tras la cual el vehículo se le transmite a él o directamente a un comprador.
En Suiza, las empresas de leasing suelen hacer inscribir en el Fahrzeugausweis (el permiso de circulación suizo) una anotación que bloquea el cambio de titular sin su consentimiento, conocida como código 178. Si aparece en el permiso, el vehículo no puede ponerse a tu nombre hasta que la empresa de leasing haga que se elimine. Pregunta por ello antes de pagar nada.
Préstamo: el documento lo tiene el banco
Cuando un coche se financia en Alemania, el banco suele quedarse con la Zulassungsbescheinigung Teil II (el título de propiedad del vehículo) como garantía hasta que se amortiza el préstamo; en Austria suele ser el Typenschein (el certificado de tipo del vehículo). Un vendedor que no puede presentar ese documento vende o bien un vehículo financiado o bien uno en el que falla otra cosa.
En Suiza no existe un documento así que acredite al propietario. Sin embargo, una reserva de dominio puede estar inscrita en el registro del Betreibungsamt (la oficina de ejecución de deudas), concretamente en el lugar de residencia de quien adquirió el vehículo con esa reserva, es decir, del vendedor actual. Además, los contratos de préstamo pueden excluir una venta sin el consentimiento del prestamista. Pregunta directamente al vendedor si el vehículo está financiado y haz que la respuesta conste en el contrato.
La cancelación en el orden correcto
El error más frecuente es el más obvio: transferir el precio completo al vendedor, que promete usarlo para cancelar el préstamo. Si el pago al banco no llega, tú has pagado y aun así no recibes los papeles.
La vía segura pasa por el acreedor, no por el vendedor:
- El vendedor pide al banco o a la empresa de leasing una confirmación escrita de cancelación: importe, fecha de referencia, datos de la cuenta y número de bastidor.
- Tú pagas el importe de cancelación directamente al acreedor y el resto al vendedor.
- El acreedor confirma la recepción y libera el vehículo, con el documento que tenía como garantía o con su consentimiento al cambio de titular.
- Solo entonces cambian de manos el vehículo, las llaves y los papeles.
Qué documentos debes ver
Antes del pago: la confirmación de cancelación en original o como documento enviado directamente por el acreedor, no como una impresión fotografiada, y la comprobación de que el número de bastidor que figura en ella coincide con el del vehículo. Si tienes dudas, llama al banco, al número de su página web, no al que aparece en la carta.
Después del pago: la liberación por escrito, el documento devuelto o la eliminación de la anotación, y un contrato que haga constar que el vehículo se entrega libre de derechos de terceros. Guárdalo todo junto; es la prueba de que lo has adquirido de quien correspondía.
En un concesionario suele ser más sencillo
Cuando un concesionario compra un vehículo financiado, por lo general cancela él mismo la deuda pendiente antes de revenderlo. Por eso, quien compra en un concesionario normalmente recibe el vehículo libre de derechos ajenos.
«Normalmente» significa: pide que en la entrega te enseñen los papeles que lo demuestran y haz constar en el contrato que el vehículo está libre de cargas. Un concesionario serio no tiene problema con eso, porque él mismo hizo la misma comprobación al comprarlo.
Si eres tú quien vende un coche financiado
Desde el otro lado se aplica lo mismo, con los papeles invertidos. Di pronto a los interesados que el vehículo está financiado y pide la confirmación de cancelación antes de las primeras visitas. Un comprador que ve que has preparado la vía segura negocia de otra manera que uno que se entera de lo del banco en la entrega.
Ofrece por iniciativa propia que el comprador pague el importe de cancelación directamente al banco. Eso le quita el riesgo de tener que confiarte todo el importe, y a ti te ahorra la discusión. Si es un vehículo en leasing, aclara primero con la empresa de leasing si permite siquiera la venta.
Al otro lado de la frontera
Al comprar en el extranjero se aplican las normas del país donde está matriculado el vehículo, y qué documento acredita allí la propiedad o la garantía varía de un país a otro. Pregunta al vendedor qué documento tiene el banco y pide que te expliquen cómo funciona allí la liberación antes de enviar dinero.
Cómo pagar a través de una frontera sin perder dinero y qué documentos exige una importación se explica en otros artículos. Con un vehículo financiado, todo eso vale el doble.
Las señales de alarma
Un vehículo financiado no es una señal de alarma; un vendedor que lo oculta o que quiere invertir el orden, sí. La mayoría de los casos que salen mal siguen los mismos patrones, y suelen notarse antes de que se mueva el dinero.
Algunos patrones se repiten una y otra vez en las ventas que no son limpias:
- El documento que acredita la propiedad o la garantía «todavía lo tiene el banco y llegará después».
- El vendedor quiere recibir él todo el importe y pagar al banco «justo después».
- El nombre del permiso de circulación no coincide con el del vendedor, y la explicación es vaga.
- Se pide una señal para «reservar» el coche. Carvexia no ofrece reservas, señales ni depósitos en garantía; quien lo proponga en nombre de la plataforma no lo hace a través de nosotros.
- Prisas: otro interesado que supuestamente viene mañana.